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La gestación del Museu Picasso
Hacia mediados de los años cincuenta, tuvieron lugar dos hechos primordiales que permiten entender la creación del museo en 1960: un movimiento de la sociedad barcelonesa de acercamiento a Picasso, que siempre había sido considerado en Barcelona como algo propio, y una renovación del afecto de Picasso por la ciudad. Paralelamente, el Ayuntamiento de Barcelona trabajaba para frenar el proceso de degradación que sufría el que había sido uno de los espacios más ricos de la ciudad y donde Picasso había vivido durante su estancia en Barcelona: el barrio de la Ribera.
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El afecto mutuo entre Barcelona y Picasso

Todo iba cobrando fuerza cuando, en octubre de 1955, en una de sus estancias en Barcelona, Sabartés visitó la exposición retrospectiva dedicada a Picasso, Gargallo, Hugué y Torres-García que se celebraba en el Palacio de la Virreina, en el marco de la III Bienal Hispanoamericana de Arte; allí coincidió con los amigos y los admiradores barceloneses del artista. A raíz de este encuentro, Sabartés acompañaría a un grupo de ciudadanos de Barcelona a Francia para hacer una visita a Picasso. De este modo se retomaron, a nivel colectivo, unas relaciones que en el ámbito familiar o en el círculo de amigos no se habían interrumpido nunca.

Exposición "Los precursores de los movimientos artísticos" en el palacio de la Virreina
Fotografia, Mas. Museu Picasso, Barcelona
El movimiento de la sociedad barcelonesa que admiraba a Picasso

Fueron muchos los amigos y los entusiastas que se reencontraron con el artista y pudieron evocar los recuerdos de Barcelona: Joan Vidal Ventosa, Manuel Pallarès, Jacint Reventós, entre otros. Picasso se rodeó también de estudiosos de su obra, entre los que destacaba Josep Palau i Fabre. Entre todos ellos, sin embargo, hay dos familias que desempeñaron un papel especialmente relevante en la gestación del museo: la familia Gaspar y la familia Gili.

Los galeristas Joan y Miquel Gaspar

Los galeristas Joan y Miquel Gaspar y sus respectivas esposas, Elvira Farreras y Ena Alba, conocieron a Picasso a través de Sabartés en una visita que le hicieron en Cannes, en noviembre de 1955. A partir de aquel momento iniciaron una intensa y buena amistad, tanto con Picasso como con su esposa Jacqueline. Fruto de esta relación, se organizaron las exposiciones de Picasso en Barcelona, en la Sala Gaspar: la primera, en octubre de 1956, y la última, en diciembre de 1986. La de mayor éxito fue la realizada en 1960, la de las largas colas, y fue la exposición que dio a conocer a Picasso en Barcelona después de la Guerra Civil.

Joan Gaspar describió la reacción de Picasso en los términos siguientes:

“Todo esto entusiasmó a Picasso porque es cierto que le hacía más ilusión este éxito de Barcelona que el que pudiera conseguir en cualquier otra ciudad del mundo.”

La editorial Gustavo Gili

En enero de 1956, el editor Gustau Gili y su mujer, Anna Maria Torra, visitaron a Picasso con la intención de dar un nuevo impulso a la iniciativa que el padre del editor, Gustau Gili Roig, había propuesto a Picasso en 1927 de ilustrar La tauromaquia de Pepe Illo para su sello de ediciones de bibliófilo Ediciones de la Cometa, que no había prosperado en su momento. Aquí empezó una cordial y mutua amistad con Picasso y su mujer. En 1957 el artista realizó las 26 aguatintas de una sola tirada. La editorial Gustavo Gili, por otra parte, se convirtió en la editorial con más títulos picassianos publicados en castellano.

Gustau Gili explicó que Picasso había aceptado con estas palabras:

“Gili, no insista porque no podría pedirme nada que me cause más placer que hacer este libro.”

El reencuentro de Picasso con Barcelona

El reencuentro de Picasso con Barcelona fue fruto de un sentimiento mutuo. El artista continuó haciendo donaciones de obras a la ciudad y, por otro lado, en la obra de Picasso volvía a estar presente la ciudad de Barcelona.

Donación de cerámicas de Picasso en 1957

En 1957, el Ayuntamiento de Cannes, ciudad en la que entonces vivía Picasso, organizó una exposición monográfica de cerámica dedicada a España: “La céramique espagnole du XIIIème siècle à nos jours”, en el Palais Miramar (16 de febrero - 22 de abril). Entre los responsables de la selección de obras estaba Lluís Maria Llubià, conservador de cerámica de los Museos de Arte de Barcelona. Llubià visitó el taller de Pablo Picasso y, de las conversaciones mantenidas con el artista, surgió el compromiso de una donación para Barcelona. Dos meses más tarde, Picasso donaba dieciséis cerámicas originales a la ciudad, un gesto que sería la semilla del futuro Museu de Ceràmica de Barcelona.

Cesión de La mona pintora para la subasta en beneficio del Cercle Artístic de Sant Lluc, en 1959

El 2 de mayo de 1959, Picasso hizo el dibujo La mona pintora para la subasta en beneficio del Cercle Artístic de Sant Lluc, que se celebraría el 12 de mayo del mismo año. Dado que la obra trataba un tema barcelonés y que su importe era favorable, el Ayuntamiento de Barcelona la compró.

Cesión de Jacqueline con perro afgano para la subasta en beneficio de las víctimas de las inundaciones del Vallès de 1962

El 25 de septiembre de 1962, después de unas intensas lluvias, las aguas del río Ripoll se desbordaron y arrasaron la comarca del Vallès: dejaron cerca de un millar de muertos y convirtieron la zona en un desierto de barro. Conmovido por el desastre acontecido en tierras barcelonesas, a las que Picasso se sentía estrechamente vinculado, el artista llamó a Anna Maria Torra, esposa de Gustau Gili, y le manifestó que había decidido donar una obra de su colección particular en beneficio de los damnificados del Vallès. A raíz de la iniciativa de Picasso, artistas como Miró, Dalí, Tàpies, Léger o Braque, entre otros muchos, hicieron lo mismo, y se llegaron a reunir hasta 204 obras. La Diputación de Barcelona las expuso en el antiguo hospital de la Santa Cruz, del 1 al 16 de diciembre, antes de ser subastadas. La obra de Picasso Jacqueline con perro afgano, pintada entre 1959 y 1960, no se vendió y fue el propio Picasso quien la compró por la cifra de tres millones y medio de pesetas.

Esgrafiados del Col·legi Oficial d’Arquitectes de Catalunya

El arquitecto Xavier Busquets, ganador del concurso para construir la nueva sede del Col·legi Oficial d’Arquitectes de Catalunya, en la Plaça Nova de Barcelona, encargó a Picasso los dibujos para esgrafiar los frisos que presidían las fachadas del edificio. Picasso aceptó la propuesta y proyectó los tres frisos que componen las tres fachadas exteriores, además de dos composiciones murales para una sala interior, con escenas tradicionales barcelonesas. Hizo los dibujos al carbón y él mismo eligió la técnica del esgrafiado al chorro de arena, que realizó el especialista noruego Carl Nesjar. Antes de hacer los dibujos, y para que Picasso tuviera una idea clara del entorno del edificio, Busquets le envió fotografías e, incluso, una película de 16 mm con escenas de gigantes, mercadillos de belenes y castellers en la Plaça Nova.

La recuperación de un barrio

El nacimiento de la calle de Montcada, en el siglo XII, dio lugar a la aparición progresiva del barrio de la Ribera, uno de los cascos urbanos de mayor importancia histórica y patrimonial de la ciudad de Barcelona. La zona fue creciendo hasta llegar a tener un gran esplendor, pero hacia 1900 empezó a entrar en franca decadencia. En los años treinta, un grupo de personalidades se reunieron bajo el nombre de Amigos de la calle de Montcada con la intención de espolear al Ayuntamiento de Barcelona para que recuperara el barrio. El consistorio se mostró muy receptivo y restauró algunas fachadas, y en 1953 compró el palacio Berenguer de Aguilar para rehabilitarlo y dedicarlo a actividades de interés público. En 1960, Jaume Sabartés, a propuesta del Ayuntamiento, eligió este palacio para instalar el Museu Picasso porque se encontraba en medio de la Ribera, el barrio que evocaba la Barcelona de Picasso y donde el artista vivió entre 1895 y 1904.

El Palacio Berenguer de Aguilar

La elección del palacio Berenguer de Aguilar, en 1960, para instalar el Museu Picasso fue propicia para dotar de vida cultural al barrio. Aquel mismo año se iniciaban las obras de rehabilitación del palacio, en el número 15 de la calle de Montcada, unas obras muy costosas para el consistorio barcelonés, y que fueron supervisadas desde Francia por el propio Picasso durante los tres años que duraron.

Los artífices del proyecto para la creación del Museu Picasso

El notario barcelonés Raimon Noguera, al tener noticia de que Sabartés quería donar su colección de obras de Picasso a la ciudad para crear un museo dedicado al artista, y con el apoyo del director de los Museos de Arte de Barcelona, Joan Ainaud de Lasarte, encabezó un grupo de personas de diferentes ideologías para presentar este proyecto de museo a las autoridades políticas. Conscientes de que convencerlas no sería una tarea sencilla, Noguera y Ainaud, acompañados de todo el grupo y en el marco de una cena en el Hotel Ritz, expusieron la idea, de forma oficiosa y prudente, a Josep Maria de Porcioles, alcalde de Barcelona en aquella época. Este aceptó la propuesta y se comprometió a buscar votos favorables entre sus compañeros del consistorio, especialmente el del regidor José Blajot y el del delegado de servicios de cultura José Luis de Sicart. De este modo, Porcioles, con la discreción que requería el momento, lideró un proceso que culminó con la creación del Museu Picasso en Barcelona.

El palacio Berenguer de Aguilar durante las obras de rehabilitación
Fotografia, J. Pi. Fons família Gaspar
Josep Maria de Porcioles

Josep Maria de Porcioles (Amer, 15 de julio de 1904 - Vilassar de Dalt, 3 de septiembre de 1993) Alcalde de Barcelona durante el franquismo, entre los años 1957 y 1973. Hoy en día, aún continúa generando divergencias su actuación al frente del consistorio, pero en todo caso fue el alcalde que tuvo la voluntad de crear el Museu Picasso de Barcelona y encabezó un proceso que acabó dando sus frutos.

Raimon Noguera

Raimon Noguera (Barcelona, 9 de enero de 1897 - 20 de mayo de 1990) Notario desde 1922 hasta su jubilación en 1972, revalorizó la importancia de los fondos notariales. Considerado una de las personas más destacadas de la sociedad catalana del siglo XX, desempeñó un papel clave en la constitución del Museu Picasso, al saber convencer a las autoridades políticas con una actitud discreta y prudente para que no fracasara una oportunidad como aquella. A raíz de aquella intervención, Noguera entabló amistad con Picasso.

Joan Ainaud de Lasarte

Joan Ainaud de Lasarte (Barcelona, 25 de marzo de 1919 - 5 de noviembre de 1995) Historiador y crítico de arte. Como director de los Museos de Arte de Barcelona, los conocimientos y la gestión de Ainaud fueron claves, no solo en el proceso de gestación del Museu Picasso, sino también en su constitución y consolidación. Fue, además, su primer director.