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La constitución del Museu Picasso
El 27 de julio de 1960, el pleno municipal de Barcelona acordó crear el “Museo Monográfico Pablo Ruiz Picasso” y habilitar el palacio Berenguer de Aguilar para llevar a cabo su instalación. Se iniciaba así el proceso de formación del Museu Picasso, que se inauguraría en 1963 bajo el nombre de Colección Sabartés, a pesar de que este proceso no se dio por cerrado hasta la muerte del artista en 1973.
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Acuerdo del pleno municipal para la creación del Museo Picasso
Museu Picasso, Barcelona. Fons Joan Ainaud de Lasarte
La donación de la colección Sabartés y la rehabilitación del palacio Berenguer de Aguilar

A consecuencia de la relación que estableció con Picasso, Jaume Sabartés acabó reuniendo una importante colección de obras del artista. En 1955, en una de las visitas que hacía anualmente a Barcelona, y aconsejado por Picasso, Sabartés empezó a mover hilos para donar su colección a la ciudad como germen para crear un museo dedicado al artista, con la firme promesa de que, si se hacía realidad, Picasso contribuiría con más donaciones para que creciera. Y así fue.

Jaume Sabartés
Fotografia, autoria desconeguda. Museu Picasso, Barcelona. Fons Jaume Sabartés
Proceso de donación de la Colección Sabartés

El 10 de marzo de 1961 Jaume Sabartés manifestaba, mediante una instancia dirigida al Ayuntamiento de Barcelona, su intención de entregar a la ciudad, en un futuro inmediato, una colección de obras de arte de Picasso que era de su propiedad. Con esta instancia empezó el proceso oficial que condujo a la firma de los pactos de la donación el 25 de abril de 1962.

Raimon Noguera fue el encargado de buscar la fórmula jurídica que satisficiera a las dos partes. Se incluyó una cláusula que permitía a Sabartés vender alguna obra si le era necesario. Las obras pasaron a ser propiedad del municipio cuando Sabartés murió. El director de los Museos de Arte de Barcelona, Joan Ainaud de Lasarte, y el director del Museu d’Art Modern, Josep Selva, desempeñaron un papel muy activo en esta causa. La entrega de las obras de Picasso se hizo en diferentes lotes, y el 15 de septiembre de 1962 se dio por cerrada. El alcalde Porcioles en persona tuvo informado a Sabartés en todo momento de las novedades.

La rehabilitación del Palacio Berenguer de Aguilar

El 3 de noviembre de 1953 se formalizó la venta de la finca al Ayuntamiento de Barcelona por un precio de 644.787,36 pesetas. Entre 1954 y 1956 se hicieron las primeras obras de restauración, mientras se iba desahuciando a las personas que todavía vivían en él. Hasta el año 1960, cuando el edificio ya estaba destinado a convertirse en el Museu Picasso, no se retomó el proyecto de obras, de Joaquim Ros Ramis, con un presupuesto de más de seis millones de pesetas, y adjudicado al contratista Francesc Closa Alegret en septiembre del mismo año. Las obras se realizaron entre 1961 y 1963 y, debido a las dificultades surgidas (la precaria estabilidad de la estructura, la ausencia de cimientos y la gran cantidad de elementos de valor patrimonial que aparecieron), sufrieron un incremento importante respecto al presupuesto inicial. Entre los elementos de valor patrimonial que se encontraron en el palacio Berenguer de Aguilar, destacan las pinturas murales de la conquista de Mallorca por Jaume I, y el artesonado de la sala noble. El director de la reforma fue Adolf Florensa, con la asistencia del historiador Agustí Duran i Sanpere.

Picasso siguió con atención las obras de habilitación del palacio como museo. Periódicamente, se le enviaban fotografías y otros documentos que le permitían llevar a cabo el seguimiento. Incluso fue realizada una maqueta desmontable de madera y se la enviaron.

Inauguración de la Colección Sabartés

El 2 de marzo de 1963, el entonces alcalde de Barcelona, Josep Maria de Porcioles, envió una carta a Sabartés para comunicarle que ya estaba todo acabado para la inauguración. El 9 de marzo, en un acto discreto y sin autoridades políticas, se abría al público la colección que Jaume Sabartés había donado a la ciudad. La inauguración fue un éxito, y, posteriormente, tanto Sabartés como el Ayuntamiento de Barcelona recibieron numerosas felicitaciones de instituciones y de particulares.

Sabartés continúa haciendo donaciones hasta su muerte

Después de la inauguración del Museu Picasso en 1963, y tal como había prometido, Sabartés continuó haciendo donación de las obras de su colección picassiana al museo de Barcelona.

Muerte de Sabartés

La madrugada del 13 de febrero de 1968, después de una larga enfermedad, Jaume Sabartés moría en París, en su piso de Auguste-Blanqui. Fue enterrado en esa ciudad, junto a su mujer. El director del Museu d’Art Modern, Josep Selva, que había llegado a establecer con él una relación de amistad —a raíz de sus estancias en París para inventariar las obras que Sabartés había donado a Barcelona—, se trasladó a la capital francesa para dar el pésame en nombre de la corporación barcelonesa.

Las donaciones de Picasso

Después de la muerte de Jaume Sabartés, el 13 de febrero de 1968, y tal como ya había manifestado en varias ocasiones, Picasso continuó ampliando la colección del museo en memoria de su amigo entrañable.

Picasso en su residencia de Notre-Dame-de-Vie
Museu Picasso, Barcelona. © Atelier Lucien Clergue
Donación de Las Meninas

En mayo de 1968, solo tres meses después de la muerte de Sabartés, Picasso hizo donación al museo de la serie Las Meninas (1957) —formada por cuarenta y cinco interpretaciones inspiradas en la pintura de Velázquez, nueve representaciones del palomar de La Californie, tres paisajes de la bahía de Cannes y un retrato de Jacqueline— y del Retrato azul de Jaume Sabartés (1901).

Donación de obra gráfica (1968-1971)

Hasta su muerte, Picasso siguió enviando al museo un ejemplar de la obra gráfica que iba produciendo con la dedicatoria “Pour Sabartés”, mayoritariamente pruebas de artista, a través de la Galerie Louise Leiris de París.

Donación de obras de juventud (1970)

Hacía años que Picasso iba preparando otra donación, quizá la más significativa, por su volumen y por su especial valor para Barcelona, con la que el artista acabó de dar forma al museo a principios de la década de los setenta.

El proceso de donación de las obras de juventud de Picasso

En 1959, un año después de la muerte de su hermana Lola, que vivía en Barcelona, Picasso mandó fotografiar todas las obras que había en el piso de su familia, en el Paseo de Gracia número 48, por medio de su sobrino Javier Vilató Ruiz. Las 994 fotografías que reproducían las obras, tomadas por el fotógrafo Francisco Melich, fueron enviadas al artista. En otoño de 1969, acompañado por Anna Maria Torra y Gustau Gili, Noguera fue a visitar a Picasso, porque el artista quería consultarle algunos asuntos privados, entre otros, la disponibilidad de los bienes que tenía en España, es decir, las obras de juventud que habían sido fotografiadas. Noguera hizo un dictamen según la ley española y, a propuesta del notario, el abogado Ronald Dumas hizo otro de acuerdo con la ley francesa, puesto que el artista tenía residencia en Francia. Cuando tuvo el resultado de los dictámenes, Picasso solicitó a Noguera que realizara las gestiones oportunas para hacer donación a Barcelona de las obras de juventud que él mismo iría seleccionando a partir de las fotografías.

Noguera lo recuerda así:

“Durante muchas horas inolvidables Picasso las compulsó una por una con emoción apenas contenida, y con una memoria prodigiosa identificó lugares y personas, recordó anécdotas e ilustró los dibujos con comentarios precisos y agudos, en gran parte anotados, que hicieron más viva y humana la evocación de Barcelona.”

El 23 de febrero de 1970 Picasso firmó en Mougins un documento conforme, “en memoria de mi inolvidable amigo, Jaime Sabartés”, hacía donación a la ciudad de Barcelona de las obras —seleccionadas por él a través de las fotografías— que había realizado durante su etapa de juventud y que habían sido cuidadosamente conservadas por su familia en Barcelona.

Rehabilitación e incorporación del palacio Barón de Castellet

Para dar cabida a la colección de obras de juventud de Picasso, el Ayuntamiento de Barcelona rehabilitó el edificio contiguo al museo, el palacio del Barón de Castellet. Esta finca, con orígenes en el siglo XIII, había sido expropiada por el municipio en 1963, pero el proyecto de obras para ampliar el museo, que tendría un coste superior a los nueve millones de pesetas, no se puso en marcha hasta 1970.

Inauguración en 1970

Dado que el ambiente político del momento parecía bastante favorable, estaba previsto inaugurar la ampliación del museo —que desde aquel momento llevaría el nombre de Museu Picasso— con un acto público al que asistieran las autoridades y representantes de todos los estamentos. Se pensó que, de este modo, se contribuiría a restablecer la tan deseada normalidad. Pero, cuando las invitaciones ya estaban enviadas, Picasso, conocedor de las penas de muerte dictadas al concluirse el proceso de Burgos, ordenó comunicar al alcalde de Barcelona que retirara las invitaciones a cualquier persona que ocupara un cargo oficial, y que suspendiera toda declaración pública. El artista quería que constara su protesta contra una sentencia que consideraba injusta e intolerable y que, en conciencia, le obligaba a retirar la autorización concedida. Así pues, la ampliación del museo con las nuevas colecciones se inauguraba, el 18 de diciembre de 1970, con la ausencia de autoridades por petición expresa de Picasso.

Muerte de Picasso

Picasso, que había manifestado en diversas ocasiones que continuaría haciendo donaciones para ir enriqueciendo el patrimonio cultural barcelonés, moría el 8 de abril de 1973 en Notre-Dame-de-Vie, en Mougins. Había prometido que no volvería a España hasta que no se acabara el franquismo y, por ello, murió sin haber podido visitar nunca el museo engendrado por deseo suyo y que, desde el primer momento, había creado como otra obra.

A pesar de que, a partir de la muerte de Picasso, el museo continuará creciendo con otras donaciones de la sociedad barcelonesa y de su esposa Jacqueline, y también con adquisiciones del consistorio, es con la muerte del artista cuando se puede dar por cerrada la génesis del Museu Picasso de Barcelona.

Como afirmó Joan Ainaud de Lasarte, “podemos decir en síntesis que las colecciones las habrá donado Picasso y que el museo lo han hecho él y Barcelona”.